Cómo optimizar el consumo eléctrico durante el verano: tecnología clave para reducir picos de demanda

Durante los meses más cálidos, el consumo eléctrico en Argentina crece cerca de un 10% y alcanza picos históricos durante las olas de calor, según datos de CAMMESA. En este escenario de alta demanda, la eficiencia energética deja de ser solo una buena práctica para convertirse en una necesidad, tanto para el sistema eléctrico como para hogares y organizaciones.

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El verano argentino no solo trae temperaturas extremas, sino también una presión creciente sobre la red eléctrica. El uso intensivo de aires acondicionados, sistemas de refrigeración y equipos eléctricos eleva la demanda nacional, que durante diciembre, enero y febrero alcanza cerca de 600 gigawatts hora, frente a los 530 registrados en los meses de invierno. Esa diferencia, cercana al 10%, se amplifica en episodios de calor extremo, cuando el sistema opera al límite de su capacidad.

En este contexto, cada kilowatt ahorrado cuenta. La eficiencia energética no implica únicamente reducir el consumo, sino entender cómo utilizar la energía de manera más inteligente, minimizando el impacto ambiental y contribuyendo a un sistema más estable y sostenible a largo plazo.

Consumos invisibles que también impactan en la demanda

Más allá de los equipos de climatización, existen consumos que suelen pasar desapercibidos, pero que tienen un peso significativo en el total eléctrico. Uno de ellos es el mantenimiento de piletas, una práctica cada vez más extendida en hogares, clubes, colegios, gimnasios y complejos deportivos.

El sistema de filtrado y bombeo, indispensable para mantener el agua en condiciones, puede representar un consumo relevante, especialmente cuando se utilizan bombas tradicionales. Cada arranque genera un pico de corriente que puede duplicar o incluso triplicar el consumo nominal del motor, impactando directamente en la factura eléctrica y contribuyendo a los picos de demanda del sistema en los momentos más críticos del verano.

Arranque suave y control inteligente: una solución concreta

Frente a este desafío, los sistemas de arranque suave y control inteligente aplicados a bombas de piletas se presentan como una alternativa eficiente para reducir el impacto de los picos de consumo eléctrico durante el verano. Estas tecnologías permiten gestionar de manera progresiva el encendido de los motores, evitando sobrecargas, optimizando el uso de energía y reduciendo el estrés mecánico de los equipos.

Los sistemas de arranque suave y control inteligente permiten reducir entre un 40% y un 50% el consumo energético asociado a los picos de arranque en bombas de piletas. Además, disminuyen el desgaste mecánico, extienden la vida útil de los equipos y reducen los costos de mantenimiento, lo que los convierte en una solución eficiente tanto desde el punto de vista energético como económico”, explica Daniel Trucco Cano, especialista en eficiencia energética y sistemas eléctricos en Siemens Argentina.

Monitorear para consumir mejor

Otra ventaja clave de estas tecnologías es la posibilidad de monitorear el consumo energético en tiempo real. Esta información permite tomar decisiones más conscientes, optimizar el uso de los equipos y fomentar hábitos responsables, trasladando la eficiencia energética a ámbitos cotidianos del hogar o de las instalaciones recreativas de forma simple y clara.

Las soluciones de control inteligente y arranque suave demuestran que la innovación puede traducirse en mejoras concretas y de impacto inmediato, no sólo en términos de ahorro energético, sino también en la sostenibilidad de las inversiones, al extender el ciclo de vida de los activos. A medida que Argentina avanza hacia una matriz energética más diversificada y sostenible, cada acción orientada a la eficiencia suma. Desde el uso racional del aire acondicionado hasta el mantenimiento inteligente de una pileta, la tecnología ya ofrece herramientas capaces de reducir el consumo, aliviar la presión sobre el sistema eléctrico y contribuir a un futuro energético más limpio, equitativo y resiliente. El desafío, ahora, es adoptarlas con una mirada consciente y de largo plazo.