Las reuniones que millones de argentinos organizan para seguir los partidos de la Selección durante el Mundial podrían producir más de 650 toneladas de residuos plásticos por encuentro, según estimaciones de Ecoplas, asociación civil especializada en plásticos y medio ambiente.
El cálculo surge de proyectar los residuos plásticos que se generan en un encuentro promedio de cinco personas sobre los más de tres millones de hogares que suelen ver los partidos de la Selección en el país. Botellas, tapitas, envoltorios de snacks, bandejas, bolsas y potes de helado forman parte de los materiales que se descartan una vez terminado el encuentro.
De acuerdo con la estimación, cada hogar genera un promedio de 219 gramos de residuos plásticos por partido. Si se toma una base de 100.000 viviendas, el volumen alcanza los 21.900 kilos. Extrapolado al total de hogares que siguen a la Selección, la cifra supera las 650 toneladas en una sola jornada.
Al tratarse de materiales reciclables, especialistas advierten que es posible su recuperación si se efectúa la separación de residuos desde su origen. “El plástico cumple una función importante porque protege alimentos y bebidas y ayuda a reducir desperdicios. Hay una oportunidad para su reutilización si se separa una vez finalizado su uso”, explica Verónica Ramos, directora ejecutiva de Ecoplas.
Según la entidad, los residuos plásticos generados por 100.000 hogares durante un partido podrían transformarse en aproximadamente 7.300 butacas de estadio fabricadas con material reciclado. “La separación domiciliaria es fundamental. Cuando los residuos se separan correctamente, el plástico deja de ser un descarte y se convierte en una materia prima que puede reincorporarse al circuito productivo”, señala Ramos.
En Argentina, el reciclado de plásticos se multiplicó por cinco en los últimos 20 años. Sin embargo, desde Ecoplas sostienen que el principal desafío sigue siendo aumentar la cantidad de hogares que separan sus residuos para facilitar su recuperación y reciclaje. “Sin ese paso, no hay reciclaje posible”, afirma Ramos. “No hace falta lavar los envases en profundidad. Con un enjuague rápido y desecharlos en la bolsa verde alcanza. Es un gesto muy simple, pero cuando lo hacen millones de personas al mismo tiempo, el impacto es enorme”.
En un contexto en el que el consumo y la generación de residuos plásticos aumentan al ritmo de cada partido, el Mundial se convierte también en una oportunidad para fortalecer los hábitos sustentables en cada hogar.




