La cuenca del Paraná abarca 14.000 km2 y alberga a 2.3 millones de habitantes. Para abordar las consecuencias sanitarias de la quema de biomasa, se pondrá en marcha una red de 30 monitores de calidad de aire de bajo costo en zonas pobladas del Delta del Paraná afectadas por el humo de los incendios.
La iniciativa es el resultado de un trabajo articulado entre el área de Clima y Salud de la ONG Sustentabilidad Sin Fronteras y las autoridades ambientales de Entre Ríos, Santa Fe y la Provincia de Buenos Aires. El proyecto fue seleccionado y respaldado económicamente entre más de 400 postulaciones globales por el Air Quality Fund del Energy Policy Institute (EPIC) de la Universidad de Chicago. Asimismo, la selección de proyectos en países hermanos como Brasil, Bolivia y Paraguay demuestra una alentadora movilización regional alrededor de la calidad del aire.
«Haber sido elegidos entre más de 400 propuestas de todo el mundo nos llena de orgullo y demuestra la solidez del trabajo que venimos haciendo. El humo de las quemas no se frena en los límites provinciales y podría estar impactando directamente en la salud de miles de familias. Que nuestro Proyecto Aire Limpio se despliegue de manera interprovincial entre Santa Fe, Entre Ríos y Buenos Aires es un paso fundamental, y nos da una enorme esperanza ver que organizaciones de países vecinos como Brasil, Bolivia y Paraguay también están sumando esfuerzos para que toda la región vuelva a respirar aire puro», destacó el Dr. Damián Markov, líder del área de Clima y Salud de SSF.

El proyecto
Durante 18 meses, los dispositivos medirán material particulado fino y aerosoles con transmisión de datos abierta, de manera georreferenciada y en tiempo real. Aunque los incendios alteran la calidad del aire a miles de kilómetros a la redonda, la región carece actualmente de información técnica suficiente para dimensionar su impacto directo en la salud de las comunidades.
Con la evidencia científica generada, el proyecto busca:
● Fortalecer la preparación del personal médico y capacitar a los actores locales.
● Aportar datos para desarrollar sistemas de alerta temprana frente a picos de contaminación.
● Impulsar la actualización de la normativa nacional de calidad de aire, vigente desde 1973.




